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Energía

La aerotermia no es una palabra mágica

Redacción Ricoken · 17 de agosto de 2026 · 8 minutos
Técnico explica una bomba de calor aire-agua a un propietario

Pocas palabras se han repetido tanto en los presupuestos de calefacción de los últimos años como «aerotermia». Sustituir una caldera de combustión por una bomba de calor puede generar un ahorro de energía final considerable. También puede generar mucho menos del esperado, o no encajar en ninguna ficha, si falta media página de datos.

El catálogo residencial vigente de MITECO incluye una ficha para la sustitución de caldera de combustión por bomba de calor. Bajo las condiciones técnicas de la ficha puede abarcar sistemas aire-aire, aire-agua, agua-agua y configuraciones combinadas. El catálogo contempla además ciertas soluciones híbridas de bomba de calor y caldera.

Que exista la ficha es la buena noticia. La menos buena es que la palabra comercial no basta: hay que comprobar el caso concreto.

Por qué una bomba de calor puede ahorrar tanto

La diferencia con una caldera es de principio de funcionamiento. Una caldera quema un combustible y convierte esa energía en calor. Una bomba de calor no genera calor: lo mueve. Toma energía térmica del aire, del agua o del terreno y la transfiere al interior, usando electricidad para accionar el ciclo.

Por eso una bomba de calor puede entregar varias unidades de calor por cada unidad de electricidad consumida. Ese es el motivo por el que la sustitución puede traducirse en un ahorro relevante de energía final, y por el que aparece en el catálogo.

Pero el rendimiento real depende de las condiciones de trabajo, y ahí es donde se separan los casos.

Lo que hay que comprobar antes de dar nada por hecho

Instalar una bomba de calor no significa «CAE aprobado». Como mínimo hay que verificar:

  • que la actuación encaja en la ficha o metodología aplicable,
  • qué tipo de sistema había antes y qué se instala ahora,
  • que se cumplen los requisitos técnicos de la ficha,
  • la zona climática de la vivienda,
  • que existe la documentación exigida,
  • que el ahorro puede acreditarse,
  • que la titularidad del ahorro está clara,
  • y que se sigue el procedimiento correspondiente.

Cada uno de esos puntos puede convertir un expediente sólido en uno que no prospera.

El sistema anterior importa más de lo que parece

El ahorro se calcula sobre la diferencia entre una situación de referencia y la situación posterior. Eso significa que el equipo que se retira forma parte del cálculo tanto como el que se instala.

Sustituir una caldera muy antigua e ineficiente puede generar un ahorro considerable. Sustituir un equipo relativamente moderno y bien dimensionado genera menos ahorro incremental, aunque la inversión sea la misma y el equipo nuevo sea excelente.

El sistema no premia el gasto ni la calidad del aparato instalado. Premia la diferencia energética verificable entre el antes y el después.

De ahí una consecuencia que sorprende a mucha gente: una vivienda que ya era eficiente puede generar menos ahorro disponible para CAE que una vivienda en peor punto de partida.

El detalle que arruina expedientes

Si las características del equipo retirado forman parte del cálculo, hay que poder documentarlas. Y la caldera vieja se va en el camión del desguace con su placa de características puesta.

Antes de que eso ocurra conviene registrar marca, modelo, potencia, tipo de combustible, año aproximado y estado, además de fotografías del equipo y de la instalación. Es un cuarto de hora de trabajo que después puede no tener sustituto. Lo desarrollamos en este artículo sobre documentación.

Aerotermia, aire-aire y aire-agua no son lo mismo

«Aerotermia» se usa comercialmente como una etiqueta única, pero cubre soluciones bastante distintas.

TipoQué haceUso doméstico habitual
Aire-aireTransfiere calor al aire interiorClimatización por unidades interiores
Aire-aguaCalienta un circuito de aguaRadiadores, suelo radiante, agua caliente sanitaria
Agua-aguaIntercambia con un circuito de agua exteriorInstalaciones específicas
HíbridoCombina bomba de calor y calderaSustituciones parciales

La distinción no es académica: condiciona qué ficha aplica, qué documentación se pide y cómo se calcula el ahorro. Un presupuesto que solo dice «aerotermia» no permite saber en qué supuesto estamos.

Lo que conviene preguntar al instalador

Si el instalador menciona que la obra genera CAE, estas preguntas concretan la conversación:

  1. ¿Qué ficha se va a aplicar exactamente?
  2. ¿Qué datos del equipo anterior hacen falta y quién los recoge?
  3. ¿Qué zona climática se está usando en el cálculo?
  4. ¿El ahorro estimado es preliminar o ya está calculado según la ficha?
  5. ¿Quién será el propietario original del ahorro?
  6. ¿Hay intermediario y cuál es la contraprestación, en €/kWh?
  7. ¿Qué ocurre si el ahorro finalmente certificado es menor?

La séptima es la que más se olvida. El convenio puede prever que la contraprestación se adapte al ahorro finalmente certificado, manteniendo el valor unitario acordado. Conviene saber si es así antes de firmar.

Y una advertencia sobre el orden de las decisiones

Una bomba de calor tiene que tener sentido por sí misma: por confort, por sustitución de un equipo al final de su vida útil, por eficiencia, por mantenimiento o por adecuación técnica de la vivienda. Y conviene mirar primero por dónde se está escapando el calor: aislar antes de sustituir permite un equipo más pequeño y mejor ajustado. Una posible contraprestación por la cesión de los ahorros es un elemento financiero adicional, no un motivo para cambiar un equipo perfectamente adecuado.

Y en el otro extremo: una contraprestación atractiva tampoco elimina el riesgo técnico de una instalación mal dimensionada. La elección de equipo, la calidad del montaje, las garantías y el mantenimiento siguen pesando lo mismo que antes.

En resumen

La aerotermia puede ser una de las actuaciones residenciales con más ahorro de energía final por euro invertido, y el catálogo la contempla. Pero no es una palabra mágica que active un pago. Es una actuación técnica que hay que encajar en una ficha, documentar, calcular y verificar, con una titularidad clara y una contraprestación definida por escrito.

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Fuentes

  1. MITECO — Catálogo vigente de fichas, sector residencial — https://www.miteco.gob.es/es/energia/eficiencia/cae/catalogo-de-fichas/catalogo-vigente-de-fichas/residencial.html
  2. MITECO — Preguntas frecuentes del Sistema CAE — https://www.miteco.gob.es/es/energia/eficiencia/cae/preguntas-frecuentes.html
  3. IDAE — Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía — https://www.idae.es/
Aviso Este artículo tiene fines informativos y educativos. No constituye asesoramiento energético, jurídico, fiscal ni financiero individual, no es una oferta de compra de ahorros energéticos, no es una solicitud de CAE y no garantiza ninguna contraprestación. Ricoken OÜ no es el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ni está afiliado a ninguna Administración pública, y no emite ni tramita certificados.

La elegibilidad de cada actuación, el ahorro calculado, la verificación y la contraprestación dependen de la actuación concreta, de su documentación, de los agentes participantes y de la normativa vigente. Las cifras que aparecen en los ejemplos son ilustrativas y no representan precios de mercado ni resultados esperables. Consulta siempre el catálogo de fichas vigente de MITECO y la normativa publicada en el BOE antes de tomar decisiones económicas.